El título que he empezado a escribir era muy largo, lo pongo aquí:

La desconfianza de los usuarios. Esa amenaza silenciosa que acecha a la tecnología y la gestión de los datos

Sí, como título no sirve. Pero es la idea que me rondó hace dos noches cuando vi un vídeo que subió un conocido youtuber.

En él nos presenta, como es habitual en Dross con un talento que creo que ha superado a los mass media en frescura y ‘storytelling capacity’ hace tiempo, el caso de un sistema de inteligencia artificial que se comunica con millones de usuarios. El problema empieza cuando te das cuenta de que la mera narración acerca de cómo funciona a grandes rasgos el sistema – el asistente virtual va aprendiendo de todo lo que le dicen los usuarios, esto es, un aprendizaje automático – es directamente asociada con lo oscuro, lo lúgubre y peligroso. Como Dross Rotzank (vaya nick) diría: ‘MUY aterrador’. Y vamos, que no es para menos viendo las cosas que el bichito le dice a la pobre gente!

Aquí, en este site que es un recurso online sobre ciencia de datos me gustaría reflexionar sobre esta asociación. ¿Cómo hemos llegado a que el imaginario colectivo, con todo el poder que tiene, ya tenga tan interiorizada la asociación entre el delito, lo inmoral y la inteligencia artificial y la vanguardia tecnológica?

Creo que no hay que buscar muchos más ejemplos para ratificar esto. Hay muchos más reportajes y comunicaciones sobre la negatividad de estas tecnologías que aplicaciones beneficionas. Estas últimas sabemos que son muchas más a pesar de todo (si queridos youtubers, lo que pasa es que lo oscuro y sobrecogedor vende). Quién no utiliza a diario elementos cotidianos como un navegador GPS que te conduce por la ruta mejor en tiempo real, un traductor web o buscador que se alimenta del big data en la web, o no aprovecha la predicción meteorológica, un comparador de seguros o las recomendaciones que le hace su tienda online preferida.

Sin embargo, aunque haga esto todos los días desconfía. Y buenas razones tendrá ese ciudadano medio en desconfiar. Algo se está haciendo mal, muy mal, y nada importa que la UE haya declarado no válido el ‘Safe Harbor‘* y estemos todas las empresas buscando sustituto a MailChimp porque a un tribunal burócrata y kafkiano ha dicho que le faltan puertas al campo.

*EDITO: hay una gran confusion en torno a este asunto del Safe Harbor pero según parece la UE y EEUU han llegado a un nuevo acuerdo para poder seguir utilizando servicios que están localizados en este último país (LINK) Vamos que se ha mareado la perdiz durante estos meses, como se suele decir en España.

databrokers

imagen: taringa. Con ustedes, la visión inquietante (y nada poética) del big data para el común de los mortales. Nos están vigilando

Desde luego es interesante ver cómo perciben los medios generales, y las personas influyentes el hecho tecnológico. Hay constantes referencias al gran hermano, a administraciones que todo lo ven y oscuras aplicaciones que se aprovechan de los ciudadanos. La tecnología es un medio, no un fin. Empezando por ahí tendríamos que ver las cosas con otra perspectiva. Aunque me temo que está tan arraigada la idea de tecnología como algo bueno en sí mismo y objetivo final que ya es difícil recordar que el objetivo no era que todo el mundo vaya con un móvil en el bolsillo, sino estar bien comunicados.

Lo mismo ocurre con la inteligencia artificial, lo mismo ocurre con el big data. ¿Hacia dónde nos lleva? Somos nosotros los que tenemos que decidirlo.

PD: vaya entrada larga me ha salido así sin quererlo. Recuerdo hace tiempo cómo en un post se hablaba de transformar la economía basada en los datos (la cual es ya una realidad) haciendo que los usuarios monetizaran sus datos en plataformas como facebook o twitter. ¿Os imagináis la revolución que sería ganar céntimos por megas de vuestros datos generados? Hay otras formas de ver la tecnología.